NO HABLAR DE LOS PROBLEMAS NO HACE QUE DESAPAREZCAN
Siempre he sido muy resguardada y protectora respecto a mis problemas. No me gusta ir de víctima por la vida, por mucho que otras personas lo puedan pensar. No me gusta llamar la atención de la gente por mis problemas y mis tristezas; si llamo la atención de alguien que sea por mi sonrisa o mis tonterías, o sino simplemente prefiero no llamarla.
Yo, soy de las que les gusta tener un sitio al que poder ir cuando se siente mal, en el que pueda pensar sola y con tranquilidad, ajena a todo lo demás. Pero si que es cierto que, a veces; ni la soledad, ni el desconectar del resto, ni el llorar son suficientes para desahogarse. A veces las palabras también resultan ser buen consuelo.Por eso, a veces, sí que soy capaz de abrirme a alguna persona y explotar y soltarle todo lo que me pasa. Pero eso no suele pasar.
Sí, es verdad, no hablar de los problemas no hace que desaparezcan; pero hablar de ellos no siempre significa que sí vayan a desaparecer.


