domingo, 18 de diciembre de 2016

No paro de darle vueltas.

No paro de darle vueltas, no dejo de pensar el porqué de todo cuanto me pasa. 
Y no, no me vale con "todo en esta vida sucede por algo, que aunque no te des cuenta en ese momento más tarde lo harás". 
Soy de las impacientes, de las que ese "más tarde" les parece demasiado tarde. De las que lo quiere saber todo aquí y ahora, para intentar enmendar aquello que va mal.
Soy la estúpida entregada que se preocupa por que todos los de su alrededor no tengan preocupación alguna mientras encuentre una solución. Soy la ilusa apasionada que siempre acaba dándose de bruces con la realidad. La imbécil que da oportunidades sin contarlas porque cree que todo el mundo puede cagarla una vez tras otra,porque joder, "nadie es perfecto", y la que realmente la caga es ella dando esas infinitas y desvaloradas oportunidades. Ilusa también por esperar mucho de muchos y recibir poco de nadie. 
La insatisfecha consigo misma pero satisfecha con el resto, porque al fin y al cabo, cree que todos hacen lo que pueden, mientras no es así.
La idiota que confía en sus tontas esperanzas. 
La cabezota que no abre los ojos cuando alguien quiere ayudarle a hacerlo. 
La pobre inocente que cree que todo mejorará sin tener ni idea de lo mucho que puede torcerse la vida.
La que se pasa el día dando consejos cuando a ella es a la que más falta le hacen. 
La que intenta abrir los ojos a la gente más perdida y ella es la primera que necesita una guía en su vida.


Pero también soy la de las grandes esperanzas que le hacen subir la cabeza y mirar al frente después de cada decepción. 
La que después de cada caída se levanta con más fuerza que la vez anterior, porque rendirse es de cobardes, y de cobarde tiene poco.
La que se traga su enorme orgullo y rectifica las veces necesarias.
La de la constancia, paciencia y perseverancia cuando de objetivos se habla. 
La de la contagiosa sonrisa de oreja a oreja. 


jueves, 15 de diciembre de 2016

"Quiero y no puedo"


Lo intento y pierdo en el desespero.
Me cansa la debilidad de mi coraza.
Ojalá no se rompiera.
Ni ella ni yo.
Ojalá no me derrumbara.
Ojalá ganara.
Ojalá tú.
Y ojalá yo.
Ojalá nosotros.


















viernes, 27 de mayo de 2016

ME HE DADO CUENTA

Me he dado cuenta de que un corazón dolido no se cura más que con el tiempo, Que las sonrisas jamás podrán ser injustificadas, ni tampoco las lágrimas. Que la compañía de ciertas personas no puede sustituirse con nada ni nadie.

Me he dado cuenta de que eso que dicen de: "el que no arriesga no gana" es cierto. Que quien no lucha no persigue ni consigue. Que del sacrificio, por doloroso que sea, siempre se obtiene beneficio.
Pero también me he dado cuenta de que el que te valoren es algo muy difícil de conseguir. Una vez leí "si tú sabes lo que vales, ve y consigue lo que te mereces" y qué razón tenía quien fuera que lo dijera.

También me he dado cuenta de que si algo tiene que acabarse, que así sea, hay que dejarlo ir y no retenerlo, porque es estúpido seguir alargando algo que ya no da más de sí. Nos aferramos a la idea de mantener algo que ya no es, algo que nos hacía felices; pero la felicidad es un estado pasajero, no es un "destino" sino intervalos del viaje, del viaje llamado vida. Así que lo que sea que quieras recuperar, olvídalo, si va a estar en completa inestabilidad no lo alargues, acéptalo y déjalo ir.
Y cómo no voy a darme cuenta de que sin días de mierda no hay noches plenas. Que sin sufrir no se disfruta al dejar de hacerlo.
Que no hay mayores placeres que lograr tus objetivos; ser correspondido; ser valorado; conocer y compartir; ser recompensado; crear tu segunda familia, tus amigos; y muchos otros que ya conoceréis, aunque personalmente añado el viajar.
Que el despertar con el pie izquierdo en mi caso es difícil de arreglar, pero el despertar con el derecho muy difícil de estropear.
Que las sonrisas tontas cuando vas solo por la calle, son uno de los mejores regalos que puedes ofrecer.
Y también me he dado cuenta de que a veces, una mirada puede expresar más que las palabras, que un abrazo de la persona indicada reconforta más que ninguna otra cosa.
El comer helado y mancharte toda la cara, hacer el tonto sin vergüenza alguna, cantar a pleno pulmón tu canción favorita donde sea, y cosas tan simples pueden ser lo que más se disfrute.
Que las palabras pueden ser como balas. Que no hay mayor decepción que el no poder confiar plenamente en quien lo hacías, que te fallen.
Y qué más voy a contaros de lo que ya no os hayáis dado cuenta vosotros.



miércoles, 10 de junio de 2015

Joder, que lo entiendo.
Que entiendo que no se pueda, que entiendo que es NO por mucho que quisiera, que entiendo que es NO de verdad. Joder que por mucho que pienses que no, entiendo que ellos no quieren que sea así pero que están determinados, joder. Que les entiendo.
Pero lo que no entiendo es por qué ellos no me entienden a mí. Estoy harta joder, ¿acaso se han parado en algún momento a ponerse en mi lugar? ¿acaso entienden que me duela hacer esto? Pues sí que me duele joder. Sé perfectamente lo que hay, pero ellos no saben lo que hay en mí, que se puede intentar aguantar el máximo pero que hay momentos en los que uno estalla, en los que ni toda tu fuerza moral ni tu cuerpo físicamente aguanta; que ya es demasiado y explota.
Y es que de verdad me duele, me duele el no poder, el que no me entiendan, el aguantar esto, aquello, lo otro y lo de más allá. Estoy simplemente cansada, y de todo. De dar y no recibir, de aguantar y aguantar sin parar, de tener que poner buena cara para que otros se sientan bien, para que no crear mal ambiente, para ayudar a que vaya todo mejor porque los demás no están a gusto. ¿Qué pasa, que yo no importo? ¿que aparento aguantar mejor o qué? ¿que parece que me lo tomo siempre mejor? Pues permíteme decir que no, simplemente me aguanto, aunque parece ser que ellos no lo ven así. Sinceramente no sé ya ni qué pensar, ¿parezco una niña? ¿no era que no querían que parara de serlo? Bueno pues siento decepcionarlos, pero hace ya mucho tiempo que paré de serlo, que lo crean o no es SU problema porque el mío desde luego no.

sábado, 2 de mayo de 2015

HECHO.

Me pasaré toda mi vida preguntándome qué hice mal, o qué no hice para perderte, para que te fueras, para que me dejaras así, injustificadamente. Aunque en realidad no sé si ese del que hablo eres realmente tú o la imagen que transmitías, la imagen que me transmitías. Sé que ese de que hablo me hizo sentir increíblemente bien; y no una sola vez, me pudo sacar las sonrisas más disfrutadas de mi vida, pero como ya supondréis también me lo hizo pasar mal, por sus no contestar, sus falsas promesas, etc. En resumen, por lo de siempre o lo más común. 
Pero en realidad, todo es mi culpa por creerte, por esperarte de una manera, por pensar "que eres diferente", por verte como la mejor versión de lo que quería supongo. 
Pero bueno, que a estas alturas ya me da igual. ¿Que si me importas? Sí. ¿Tanto como antes? No, o al menos no de la misma manera, y dudo que vuelva a ser igual por lo que veo. Así que, se acabó, no te debo nada ni quiero hacerlo, puedes estar tranquilo, ya está, no hay más, ¿es lo que querías no? Pues por fin tenemos algo en común, el fin,y por eso te digo: Adiós.


martes, 14 de abril de 2015

MIRADAS DE COMPLICIDAD

Miradas nerviosas, miradas incomprensibles, pero a la vez tan comprensibles como la lengua materna. Miradas que solo ellos dos entienden, miradas que delatan complicidad.

Que lo reconozco, que me pongo nerviosa, me sale a sonrisa tonta, mi humor puede depender de una conversación con la persona correcta. ¿Para qué mentir? Al fin y al cabo a todos nos pasa por mucho que quiera ocultarse... Y es que he leído tantas cosas que ya no sé cuál creer. Que si hay una media naranja por persona, que si hay dos personas totalmente aptas para serlo; que si no hay que esperarla sino buscarla, que si viene por sí sola y no te das cuenta, que si te das cuenta pero por 'h' o por 'b' se esfuma, que si carpe diem que si tempus fugit, que si hay que pensar bien antes de actuar... 
¿Cuál de todas estas es la correcta? Puede que busque la respuesta durante toda mi vida hasta encontrarla y crear mi propia versión, o puede que no la busque, o puede que simplemente la busque inconscientemente.
Sinceramente lo único que sé respecto a este tema, es que como muchas otras personas he sentido las dichosas mariposas, y una persona ha podido ser un tiempo mi pilar más preciado, y he tenido esa famosa complicidad que dicen; y mi humor ha estado basado en conversaciones o en decisiones mutuas. Que mis despertares tenían que ver con los últimos mensajes nocturnos, y mis noches dependían de lo mismo.
¿Pero en realidad para qué? ¿Por qué? Si al final se pasa peor creando la dependencia, ¿no? Pues porque el nivel de alegría al que se puede llegar, por muy mínimo que sea, merece la pena. Ahí está la gracia de todo, en ver hasta qué punto llega tu orgullo y si la satisfacción puede llegar a vencerlo.

sábado, 20 de diciembre de 2014

PRISIONERO DE TUS PALABRAS

Muchas veces hablamos por hablar, sí, yo también lo hago, lo reconozco; y sé que no soy la única.

Muchas veces hablamos por hablar, y no me refiero a cuando decimos la primera tontería que se nos pasa por la cabeza, porque es cierto que hay que ser natural en esta vida.

Con hablar por hablar me refiero a cuando opinamos sobre algo sin tener ni idea, a cuando criticamos las actitudes y acciones de otras personas, a cuando prometemos o juramos sin pensar.
Es cierto que tenemos que dar nuestras opiniones sí, pero  hay que darlas con algún fundamento ¿no? Porque sino, ¿qué sentido tiene darlas?
Lo mismo pasa con las veces que criticamos; que son bastantes, no lo neguemos; sin tener ni la más remota idea de por lo que puede haber pasado o estar pasando esa persona o personas. En realidad, muchos comportamientos no pueden entenderse sin ponerse en la piel de la otra persona.
Y cuando prometemos cosas sin pensarlas, sin ni siquiera plantearnos la posibilidad que tenemos de cumplirlo.

PRISIONERO DE TUS PALABRAS, de NUESTRAS palabras. No podemos negar que la gran mayoría de las veces que hemos hablado por hablar nos ha llevado a arrepentirnos posteriormente de haberlo hecho; como cuando vivimos una situación parecida o igual que la de la persona que fue criticada, o cuando nos damos cuenta de somos incapaces de cumplir la promesa propuesta.
Por eso hay que controlar las palabras o ser consciente de lo que somos capaces de hacer y de cuáles son nuestro límites.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

"La vida son dos días."

No siempre he sido partidaria de esta frase, pero en el fondo es verdad.
La vida es un tomar o dejar, un intentar o pasar, un querer y no hacer, un hablar o callar, un reír o llorar...

Realmente no nos damos cuenta de la suerte que podemos llegar a tener, "no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos", esta frase hoy en día muy común es totalmente cierta. Y es que es verdad, no somos capaces de apreciar lo que tenemos.Por mínimo que sea, hasta que no dejamos de tenerlo no nos damos cuenta de lo que lo valorábamos.
He de reconocer que yo soy muy caprichosa y hasta que aprendí 'la lección' del todo me costó lo mío.Pero, como todos sabemos "mejor tarde que nunca".

Por eso me remito al principio, "la vida son dos días" y hay que disfrutarlos al máximo apreciando todo aquello cuanto nos ocurre, desde lo más triste hasta lo más alegre, desde lo molesto a lo favorable; y desde lo increíblemente horrible a lo increíblemente genial.
Como cuando escuchas una canción y piensas los instantes que viviste mientras la escuchabas y recreas una especie de película con lo vivido cada una de las veces que la has oído; y ahí te das cuenta de lo mucho que significaron para ti, y lo que darías por volver a repetirlos. Es cuando te reconcomen la melancolía y la nostalgia por dentro, cuando te das cuenta de lo importante que es disfrutar de todos los momentos de tu vida.



viernes, 14 de marzo de 2014

Ni yo soy perfecta, ni tú tampoco lo eres

Critícame todo lo que quieras si no te gustan mis defectos, porque como ya se sabe son fallos e imperfecciones que todos tenemos, y que a nadie le gustan. Yo soy consciente de que no todos mis comportamientos son siempre los correctos, y soy la primera que muchas veces al decir algo se arrepiente a la milésima de segundo de haberlo hecho.
Me considero de boca rápida, es decir, pensar algo y decirlo inmediatamente sin ni siquiera meditar sobre las consecuencias. Es cierto que con esto no quiero decir que cada vez que abramos la boca tengamos que parar y pensar qué vamos a decir, no, no siempre, pero a veces sí.

Que muchas veces soy malhablada, y aunque sea difícil de creer, no me gusta. Juzgo mucho a la gente por las apariencias y después cuando las conozco rectifico, y me retracto.

Pero al igual que a veces puedo ser una malhablada  otras puedo ser muy correcta.Mientras unas veces suelto lo primero que se me viene a la cabeza otras recapacito y reflexiono mucho sobre lo que quiero decir y sobre cómo lo quiero decir. Unas veces juzgo demasiado rápido, pero otras soy la persona más abierta y simpática del mundo.
Pero como puedo hacer que derrames una lágrima también puedo sacarte una sonrisa en cuanto me lo proponga, y como puedo mentirte una vez puedo confiarte mi mayor secreto otra.

Y lo más importante, te puedo mostrar mil veces que tengo muchos defectos pero te puedo enseñar mil y una que también tengo muchas virtudes.








lunes, 24 de febrero de 2014

NO HABLAR DE LOS PROBLEMAS NO HACE QUE DESAPAREZCAN


Siempre he sido muy resguardada y protectora respecto a mis problemas. No me gusta ir de víctima por la vida, por mucho que otras personas lo puedan pensar. No me gusta llamar la atención de la gente por mis problemas y mis tristezas; si llamo la atención de alguien que sea por mi sonrisa o mis tonterías, o sino simplemente prefiero no llamarla.
Yo, soy de las que les gusta tener un sitio al que poder ir cuando se siente mal, en el que pueda pensar sola y con tranquilidad, ajena a todo lo demás. Pero si que es cierto que, a veces; ni la soledad, ni el desconectar del resto, ni  el llorar son suficientes para desahogarse. A veces las palabras también resultan ser  buen consuelo.Por eso, a veces, sí que soy capaz de abrirme a alguna persona y explotar y soltarle todo lo que me pasa. Pero eso no suele pasar.
Sí, es verdad, no hablar de los problemas no hace que desaparezcan; pero hablar de ellos no siempre significa que sí vayan a desaparecer.