No paro de darle vueltas.
No paro de darle vueltas, no dejo de pensar el porqué de todo cuanto me pasa.
Y no, no me vale con "todo en esta vida sucede por algo, que aunque no te des cuenta en ese momento más tarde lo harás".
Soy de las impacientes, de las que ese "más tarde" les parece demasiado tarde. De las que lo quiere saber todo aquí y ahora, para intentar enmendar aquello que va mal.
Soy la estúpida entregada que se preocupa por que todos los de su alrededor no tengan preocupación alguna mientras encuentre una solución. Soy la ilusa apasionada que siempre acaba dándose de bruces con la realidad. La imbécil que da oportunidades sin contarlas porque cree que todo el mundo puede cagarla una vez tras otra,porque joder, "nadie es perfecto", y la que realmente la caga es ella dando esas infinitas y desvaloradas oportunidades. Ilusa también por esperar mucho de muchos y recibir poco de nadie.
La insatisfecha consigo misma pero satisfecha con el resto, porque al fin y al cabo, cree que todos hacen lo que pueden, mientras no es así.
La idiota que confía en sus tontas esperanzas.
La cabezota que no abre los ojos cuando alguien quiere ayudarle a hacerlo.
La pobre inocente que cree que todo mejorará sin tener ni idea de lo mucho que puede torcerse la vida.
La que se pasa el día dando consejos cuando a ella es a la que más falta le hacen.
La que intenta abrir los ojos a la gente más perdida y ella es la primera que necesita una guía en su vida.
Pero también soy la de las grandes esperanzas que le hacen subir la cabeza y mirar al frente después de cada decepción.
La que después de cada caída se levanta con más fuerza que la vez anterior, porque rendirse es de cobardes, y de cobarde tiene poco.
La que se traga su enorme orgullo y rectifica las veces necesarias.
La de la constancia, paciencia y perseverancia cuando de objetivos se habla.
La de la contagiosa sonrisa de oreja a oreja.

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